La vida es incierta, come el postre primero.

La vida es incierta, come el postre primero.

El mensaje de esta frase es que el gozo no tiene por qué esperar. No se trata de actuar con imprudencia o descuidar nuestras responsabilidades; nos invita, simplemente, a no posponer los pequeños placeres de la vida y atrevernos a habitar el presente.

¿Cuántas veces has pensado algo como: «Voy a descansar cuando termine la tesis, cuando pague mis deudas, cuando compre la casa o cuando por fin llegue el ascenso»? Vivimos condicionando la felicidad a un momento futuro, nunca nos animamos a vivirla en el presente. La invitación no es abandonar nuestras metas ni dejar de esforzarnos por un título o la estabilidad. Simplemente nos recuerda que la vida ocurre mientras construimos esos sueños, y que no hace falta esperar a la meta para permitirnos saborear el camino.

¿Sabías que esta frase tiene más de 100 años de antigüedad? Aunque nos podemos identificar con ella actualmente, casi como si hubiera sido escrita hoy, su autora la escribió refiriéndose a la forma de vivir en época victoriana entre 1890 y 1920.

Esta cita pertenece a Ernestine Ulmer, que fue una escritora, ensayista y poeta estadounidense que vivió durante la época victoriana. Curiosamente, ninguno de los escritos de Ernestine tenía que ver con la cocina. Más bien, la frase "La vida es incierta. Come el postre primero" nació como una metáfora existencial. Ella estaba usando el "postre" como un símbolo del placer, la alegría y el descanso. Ella decía que la sociedad victoriana estaba tan obsesionada con el deber, el trabajo duro y las formas (el "plato fuerte"), que a menudo la vida se terminaba antes de que pudieran disfrutar de los frutos de su esfuerzo (el "postre").

La primera vez que la frase apareció registrada de forma impresa fue en un poema, que reflexionaba sobre las costumbres de la época, publicado en periódicos locales de Estados Unidos. Este poema no tenía título, ya que en esa eṕoca, simplemente se publicaban en secciones con títulos generales como “aforismos” o “reflexiones cotidianas”. Los textos breves, versos o poemas cortos de autoras locales a menudo se publicaban bajo esos encabezados generales de columna, en lugar de como obras tituladas de manera individual.

Aunque no sabemos el título de su poema, esta frase cobró popularidad alrededor de 1980, cuando empezó a aparecer grabada en las entradas de famosas pastelerías de Nueva York, París y San Francisco, convirtiéndose en el "lema no oficial" de los pasteleros y reposteros. Se usaba para liberar a los comensales del sentimiento de culpa y recordarles que comer un buen postre es un acto de celebración de la vida.

En Europan sabemos que el esfuerzo diario vale la pena, pero también que la vida ocurre en los pequeños instantes que decidimos disfrutar. Por eso, con nuestro pan dulce y nuestros pasteles y postres, te invitamos a olvidar las prisas y reconciliarte con el gozo de hoy.

Carlos Millan